Café

Café
Mientras tanto, permítame ofrecerle un café

Feb 7, 2013

La promoción de la lectura: ¿hábito o comportamiento lector?

Por toto 

Ya es un hecho que la promoción de la lectura se ha convertido en un aspecto a tener en cuenta dentro de las agendas gubernamentales de los países. Así lo demuestran los planes nacionales que, de acuerdo al CERLALC1 , se han creado en Latinoamérica; veamos algunos de ellos: 

Argentina: Plan Nacional de Lectura
Campaña Nacional de Lectura
Brasil: Plan Nacional del Libro y la Lectura “Fome de Livro”
Colombia: Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas
Cuba: Programa Nacional por la Lectura
Ecuador: Campaña Nacional Eugenio Espejo por el Libro y la Lectura
El Salvador: “Ahora nosotros tenemos la palabra”
España: Plan de Fomento de la Lectura “Leer te da más”
México: Programa de Fomento del Libro y la Lectura “Hacia un país de lectores”
Venezuela: Plan Nacional de Lectura “Todos por la lectura” 

Estos planes han sido el insumo de las redes de bibliotecas públicas y otras instituciones para la creación de los programas de promoción de lectura, los cuales están contando cada vez más con un mayor volumen de profesionales que quieren sumarse a esta labor de acercar el libro y la lectura a todo tipo de público. Programas como leer en familia, la hora del cuento, los talleres literarios, etc., son hoy un común denominador en las bibliotecas públicas cuyo objeto es hacer que niños (as), jóvenes y adultos puedan tener el acceso al libro sin restricción alguna, y así poder contribuir con la creación de sociedades lectoras. 

En esta dimensión, y con el interés de hallar la efectividad que ha tenido la ejecución de estos planes, se ha hecho necesaria la creación de herramientas de medición con las cuales se puedan establecer algunas variables que permitan obtener resultados óptimos. Al respecto, el CERLAL, entidad de la UNESCO reconocida en nuestro contexto por su trabajo en pro de la lectura, presentó en el año 2012 el Boletín2 estadístico donde se presentan los resultados de un estudio realizado sorbre los hábitos de lectura en Iberoamérica, y el cual, consultó acerca de variables como: no lectores de libros, lectura de libros y gusto por la lectura, razones de no lectura por falta de tiempo, lectura de libros y promedio de libros leídos por habitantes, se obtuvo, entre otros, los siguientes resultados:

• Alrededor de la mitad de la población de los países indagados se declara como no lectora de libros.
• La actualización cultural y la lectura por placer son las motivaciones más recurrentes en los países analizados.
• La lectura por motivación académica tiene un menor peso relativo en los estudios […].
• La falta de tiempo es el principal argu¬mento para no leer […].
• En promedio, el índice de lectura de libros de la población de los países estudiados se encuentra en alrededor de 41% […].

Lo anterior lleva a concebir la idea de que el hábito lector ha tenido como núcleo de medición la perspectiva cuantitativa, como bien lo permiten percibir, tanto las variables que se han mencionado, como algunos de los resultados obtenidos. De ahí, que a manera de reflexión, y para efectos del presente texto, la discusión que se plantea gira alrededor de las siguientes preguntas:

¿Qué es realmente el hábito lector?
¿Será suficiente el que un hábito, en este caso el de la lectura, se mida a partir de datos cuantitativos?
¿Podrá haber alguna diferencia entre hábito y comportamiento lector?

El hábito, y el hábito lector 

Se asume la lectura como una práctica social, por lo que, para hablar del hábito es obvio que también éste se asuma desde su relación con lo social. Eso sí, se aclara que la presente reflexión no pretende entrar en discusiones desde lo disciplinar y conceptual, sino, más bien, de ofrecer ciertas apreciaciones que puedan describir algunos aspectos que forman el hábito.

Vigotsky (2007) plantea que “uno de los más importantes aspectos de la psicología de los hábitos es el problema de la repetición” . El autor prosigue diciendo que:

      […] Es sabido que existe una teoría, que
     goza de amplia aceptación, según la cual los
     hábitos se forman a consecuencia de la
    repetición mecánica de cierta acción (Watson,
    Thorndike y otros); por lo tanto, se afirma que
    la condición fundamental para la consecución
    de un hábito es la repetición frecuente de las
    condiciones básicas entre “estímulo” y
   “respuesta3.

Por otra parte, Velásquez (2001) establece, entre otras clases, la de los hábitos motores, de los que plantea que “infinidad de hábitos motores llenan nuestra vida cotidiana: vestirnos, desvestirnos, bañarnos, tomar el desayuno, encaminarnos a nuestro trabajo, conducir un automóvil, escribir en máquina, etc.”4

En este sentido, se podría considerar que la repetición de una actividad, bien sea por la búsqueda de la supervivencia, o por el quehacer cotidiano, nos permite establecer un marco de acción para el diario vivir. De acuerdo con Vigotsky, esto pasa a ser problema, en tanto, el hecho de mecanizar nuestras acciones puede implicar en que éstas no representen mayor importancia para nuestra proyección ni para la relación con la sociedad. Es decir, acciones como desayunar, caminar, ver una novela, etc., en ocasiones no pasan de ser un asunto de rutina, de poca trascendencia para nuestro ser porque son cosas enmarcadas dentro de la cotidianidad del hacer común. De igual manera, también ejecutamos otras acciones que pueden derivar en proyecciones personales y profesionales. Estudiar, hacer deporte, escribir, leer, etc., pueden brindar la posibilidad de establecer los parámetros para mejorar la calidad de vida, esto es, por ejemplo, para tomar decisiones sobre nuestra formación intelectual, asumir una disciplina determinada para mantenernos saludables, y para fundarnos las nociones a partir de los cuales interactuamos con el entorno social.

Desde ésta óptica, y en el caso específico de la lectura, es claro que ésta nos ofrece las bases necesarias, tanto para nuestra proyección, como para entablar una mejor relación con el medio en que habitamos. Promover su acercamiento bajo la premisa de cumplir con unos datos estadísticos, o, desde acciones, en ocasiones lúdicas y sin ningún norte, conlleva a que, posiblemente, se esté orientando su encuentro para asumir actitudes repetitivas y sin ningún dejo de reflexión frente a las expectativas que se tengan respecto a la vida y el mundo.

El hábito de la lectura no es solamente un asunto porcentual que deba responder a la pregunta de ¿cuántos libros se lee?, sino, que debe concebirse desde una claridad conceptual que permita diseñar unas propuestas acordes a las condiciones biológicas, sociales, económicas y políticas que rodean la razón de ser de la existencia de una persona. Es decir, no se puede pretender formar el hábito lector bajo la premisa de que una persona lea simplemente determinada cantidad de libros por mes, por año, etc., sin que ésta no tenga los elementos que le posibiliten la comprensión, la reflexión y la toma de posición frente a las ideas del texto, del autor, de sí mismo y del entorno. De igual manera, no se pueden crear programas de promoción de lectura, sin tener, al menos, una visión general del contexto familiar, cultural, etc., que son los aspectos que marcan el capital cultural de una persona, y que le posibilitan, o no, la comprensión de lo que lee, y por ende, el que asuma el hábito de la lectura.

Por lo tanto, para tratar de formar el hábito lector es necesario que éste se piense en relación al lector, a sus condiciones en el diario vivir, a sus percepciones del mundo, a sus perspectivas de vida. De lo contrario, podríamos estar incurriendo en el error de crear programas de promoción de lectura enfocados hacia una comprensión mediática y repetitiva, que a lo único que apunten es a instruir linealmente las expectativas del lector, como también a homogenizar el gusto lector de una comunidad heterogénea. Y como para sustentar esta reflexión, no es sino echar un vistazo a la definición que se plantea en el Informe sobre hábitos de lecturaque el Ministerio de Educación de Colombia presentó a los medios en el año 2006, y en el cual se expresa que: “Hábito de lectura: Es una práctica adquirida por repetición, marcada por tendencias y que forma costumbres o prácticas frecuentes de lectura. A través de los actos habituales de lectura se pueden identificar frecuencias, intensidades, modos, lugares, etc.”. 

El comportamiento, y el comportamiento lector 

 Al igual que con el hábito, se hablará del comportamiento lector desde la perspectiva de su relación con lo social.

Con base en lo expuesto líneas arriba se podría afirmar entonces, que el hábito genera el comportamiento, bien sea frecuencial y repetitivo, o bien, un comportamiento concebido para un proyecto de vida. Es pues, que si una persona ha asumido el hábito de fumar por repetir una acción vista en la familia o en su entorno social, es obvio que sus acciones alrededor de este hábito sean mecánicas: cada determinado tiempo y en determinadas situaciones, sale a un lugar abierto, aspira y bota el humo. Posiblemente estas acciones son inconscientes, la acción de la persona responde al hábito de tener un cigarrillo en la mano.

Asimismo, habrá quien, por convicción, asume el hábito del deporte bajo la consideración de mantenerse saludable. Sus acciones se determinan también por una regularidad. Sin embargo, a medida que su convicción y el deporte escogido lo exigen, esta persona cambia sus expectativas y sus prácticas, en tanto, puede que ingrese a formar parte de un club deportivo para competir, o puede que aumente el nivel de exigencia deportiva bajo la idea de sentirse mejor, etc. En este caso, a diferencia del caso anterior, el hábito se traduce en unas acciones conscientes, y mediante las cuales se establecen las relaciones con los otros y con el medio. Hay unos niveles de exigencia de sí mismo, puesto que se tiene la convicción de que se puede ser mejor, lo que podría considerarse como el hecho de que se asumió un hábito para la proyección personal, y por supuesto, para mejorar la calidad de vida.

El comportamiento, y en específico, el comportamiento social, según Homans6, se rige por unos principios particulares, como son:

- Cuanto más sea recompensada la actividad de una persona, tanto más probable es que ésta lleve a cabo esa actividad.
- Si la actividad de una persona se ha visto recompensada en el pasado, mayor es la probabilidad de que esa persona realice esa actividad u otra semejante.
- Cuanto más valiosa sea la recompensa de una actividad para una persona, tanto más probable es que ésta realice esa actividad […].

Así que, si se considera como recompensa aquellos estímulos que desde el entorno familiar, escolar y social lleven a asumir un hábito determinado, y más aún, un hábito que contribuya al proyecto de vida, posiblemente suceda que la persona lo introyecte en su mente para proyectarse como ser y en el hacer.

En este orden de ideas, si se asumiera la lectura como la recompensa a través de la cual se estimula la comprensión de la historia, de las dinámicas que mueven el entorno social y la vida misma, se estaría contribuyendo a que ésta se convierta en un hábito dentro de las acciones cotidianas y visionarias de una persona.

De ahí que el comportamiento lector se traduciría en el resultado de un hábito estimulado, inicialmente, en el entorno familiar, y posteriormente, en la escuela y otras instituciones que trabajen bajo el mismo objetivo.

Para esto es necesario que una política de lectura se encuadre en un marco conceptual y estratégico claro, desde donde se consideren las condiciones en que se desenvuelve la persona, y enfocado hacia la comprensión del contexto que la rodea. Así, la política no solo conllevaría a la obtención de resultados  cuantitativos, sino, que favorecería las percepciones del lector desde variables cualitativas.

La promoción de la lectura entonces, debe plantearse desde los objetivos que enmarcan la política de lectura, con el fin de contribuir con planes de trabajo acordes a estos objetivos, pero también, con el objeto de estimular el acercamiento a los libros en un entorno con condiciones específicas. De ahí, que no solo se debe promover la lectura bajo metodologías similares, sino que, desde la perspectiva del lector, la adquisición del hábito y el comportamiento, requieren del ofrecimiento de variadas opciones. Partiendo del hecho de que promover lectura no es promover solo literatura, sino también, otro tipo de textos y formatos que le brinden al lector la posibilidad de disfrutar del mundo de la ficción, y de igual manera, de reflexionar y contrarrestar la realidad. Esto le favorecería porque tendría los elementos de comprensión requeridos para realizar la lectura del mundo (Freire, 1984) y de su mundo.

En esta medida, la formación o la adquisición del hábito y el comportamiento lector, no se pueden considerar solo porque así lo muestran los resultados estadísticos. Para asumir un comportamiento lector, la persona debe tener unas bases sólidas que la lleven a determinar el qué, el porqué y el para qué lo asume. El hábito puede generar el comportamiento lector, pero es necesario precisar que éste último, de acuerdo a condiciones del orden de lo familiar, social, económico, etc., puede debatirse entre acciones mecánicas o acciones de proyección. Por eso, en la medida en que desde la esfera estatal y desde las instituciones que promueven la lectura, no se percaten de este hecho, posiblemente todos los planes y programas que se han creado, o que se estén creando con el objeto de contribuir con el aumento de los hábitos de lectura, estén contribuyendo realmente a que la lectura sea percibida por el lector como una acción repetitiva, y probablemente, no la considere, ni dentro de sus gustos, ni dentro de su marco de proyección. 

Las personas nos caracterizamos por ser seres biológica, psicológica y socialmente complejas, que nos comportamos a partir de determinados estímulos. Pretender direccionar el comportamiento desde estrategias planas y repetitivas, y más aún, pretender concebirlo desde estándares cuantitativos, es reducir tal complejidad humana a acciones mecanizadas y cifradas. El comportamiento lector, en la medida en que se piensen, se reflexionen y se consideren los aspectos que lo estructuran, puede implicar la ejecución de unas acciones que satisfagan la visión humana, y, por qué no, que aporten al desarrollo de una sociedad.

----------------------------------------------------------------------------------
[1] Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe. (s.f.). Planes Nacionales de Lectura en Iberoamérica. Recuperado el 14 de diciembre de 2012, del sitio Web del CERLAL: http://www.cerlalc.org/redplanes/secciones/pnlb.html 

[2] Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, (2012). Lectura, Escritura y Bibliotecas: Comportamiento lector y hábitos de lectura. En: El libro en cifras: Boletín estadístico del libro en Iberoamérica. (pp. 10 - 12). Bogotá. CERLALC.

[3] VIGOTSKY, Lev Semiónovich; et. al. (2007). Psicología y pedagogía. (3ª. Ed.). Madrid: Ediciones Akal. p. 174.

[4] VELÁSQUEZ, José M. (2001). Curso elemental de Psicología. México. Compañía General de Ediciones S.A. p. 320.

[5] MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE COLOMBIA. (s.f.) Hábitos de Lectura en Colombia. Informe para medios. Recuperado el 11 de enero de 2013, del sio Web del Ministerio: http://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/article-115093.html 

[6] HOMANS, G. C. (1995). Teoría del intercambio. Citado por Álvaro E., José Luis. En: Psicología social: perspectivas teóricas y metodológicas. Madrid: Siglo XXI Editores. p. 43.

ALVARO ESTRAMIANA, José Luis. [Editor]. (1995). Psicología social: perspectivas teóricas y metodológicas. Madrid: Siglo XXI Editores.

BOURDIEU, Pierre. (1998). Capital cultural, escuela y espacio social. México. Siglo XXI Editores.

FREIRE, Paulo. (1984). La importancia del acto de leer y el proceso de liberación. Buenos Aires: Siglo XXI Editores. 

RIBES IÑESTA, Emilio. (2002). Psicología del aprendizaje. México: Editorial el Manual Moderno.





6 comments:

Kepa Osoro Iturbe said...

Buenos días, amigo paisa.

No sabes lo mucho que me ha gustado tu artículo con cuyas ideas coincido casi al cien por cien.

Te invito a entrar en este enlace (http://bibliospb.blogspot.com.es/2013/08/kepa-osoro-iturbe-en-entrevista.html) en el que podrás leer la primera parte de la entrevista que me realizaron la semana pasada, como experto en lectura, LIJ, comprensión lectora y bibliotecas escolares, para el blog Bibliotecología & Literatura de Fernando Pebe, bibliotecólogo, periodista y narrador de cuentos infantiles peruano.

Asimismo, te sugiero que navegues por el Scoop.it (http://www.scoop.it/t/casa-del-lector) que he creado pues creo que puede ser de gran utilidad e interés para ti. Se llama "Lectura Bibliotecas LIJ" e imaginarás las temáticas que trata. Sería estupendo que te animaras a crear tu propio Scoop.it y así podríamos seguirte.

Quedo a tu disposición; he visitado ya en varias ocasiones tu ciudad participando en diversos eventos formativos. Espero que la próxima vez podamos conversar y compartir un puñado de palabras y una taza de tinto.

Que tengas un día luminoso. Un abrazo cordial.

Kepa Osoro Iturbe

Kepa Osoro Iturbe said...
This comment has been removed by the author.
Hernán Darío Bermudez Ruiz - toto said...

Amigo Kepa buenas noches.

Ante todo te ofrezco disculpas por la tardanza en la respuesta, pero el asunto es que estuve de viaje por mucho rato y los deberes me suprimieron a tal punto que no había podido ingresar a mi espacio.

Agradezco mucho tus palabras y recomendaciones, las cuales he podido seguir para enterarme de tu espacio, el que, efectivamente me ha llamado por su alto contenido en el tema de la lectura.

Este es uno de mis apasionamientos, el de tratar de entender como una cultura se hace lectora, o como se llega a la lectura como un tema de cultura.

Seguiré atento a tus propuestas, y tenlo presente que posiblemente estaremos compartiendo un buen tinto hecho con aguapanela paisa.

Un saludo fraternal.

Hernan Dario Bermudez Ruiz

Hernán Darío Bermudez Ruiz - toto said...
This comment has been removed by the author.
David said...
This comment has been removed by the author.
David said...

Estaba pensando en que carrera estudiar y por eso aun no sabia que elegir. Como ya tengo las promociones lan para recorrer Europa, voy a comenzar a buscar datos de alguna carrera a mi regreso y comenzar a full con ella

Es tu culpa si te amañas...

Espero amigo no visto, que este espacio te colabore en algo...